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¿Tu perro se porta mal? ¡Tú podrías ser la razón!

"Mi perro le salta a los demás cuando vienen a mi casa", "Ir al parque con él es todo un reto porque jala mucho la correa", "¡Mi perro es hiperactivo! No logro que se quede quieto"

¿Alguna de estas frases te suena familiar?

Muchas veces nos preguntamos el porqué del mal comportamiento de nuestros perri-hijos. Sin embargo, ignoramos que hay una probabilidad de que la razón seamos nosotros. Y es que, según muchos profesionales de adiestramiento canino, una de las principales razones del comportamiento indeseable de nuestros perros está relacionada en la forma de actuar de su dueño.

Sea involuntario o intencional, nuestra forma de relacionarnos con nuestros perros puede estar reforzando aquellos comportamientos negativos ya que no los estamos educando de manera adecuada o canalizando su energía correctamente.

Los ejemplos de un comportamiento no deseado que resulta de la interacción humana (o la falta de interacción) incluyen: saltar sobre las personas (como un saludo), tirar de la correa e "hiperactividad".

¿Cuáles son los "malos comportamientos" más comunes?

Hay 3 comportamientos, muy comunes, que muchos perros realizan y que generalmente no entendemos la razón de porqué lo hacen o no sabemos cómo corregir para que lo dejen de hacer. En Pancho's Kitchen te los contamos:

  • SALTAR: Puede que al principio ver a nuestro cachorro o perrito saltando sobre las personas y sobre nosotros al llegar a casa se vea tierno e incluso divertido, por que lo te ríes y lo acaricias. ¿Cuál es el resultado de esto? Tu perro entiende que lo que hace está bien porque lo premias y refuerzas ese comportamiento (con los cariños), así que lo asocia con algo bueno y lo seguirá haciendo.
    Lamentablemente, llega el momento en que debe aprender a mantener sus cuatro patas en el suelo, ya que al saltar puede representar un inconveniente para las personas que sostienen algo, personas con prendas de vestir de materiales delicados o ropa blanca, niños pequeños, o simplemente personas que no disfrutan que un perro haga eso.
    El problema es que nuestros perros no están en capacidad de diferenciar con quién sí pueden hacer algo y con quién no, así que este comportamiento puede resultar molestoso o inoportuno para otras personas y es difícil decirle que no haga algo a lo que ha estado acostumbrado a hacer por mucho tiempo.

    ¿Cómo corregir este comportamiento? 
    Por supuesto que los regaños o castigos no son la solución ni la manera adecuada de modificar este comportamiento. Además de confundir a tu perro, lastimas la relación que tienes con él.
    Tu perri-hijo necesita un comportamiento de reemplazo que sea igualmente motivador, como por ejemplo, enseñarle a sentarse para saludar a las personas. La acción de sentarse se convierte en el comportamiento alternativo y deberá ser recompensado con caricias o premios para que tu mascota lo vaya asumiendo como algo bueno.
    Mientras le enseñas a hacerlo, es importante dejar de reaccionar cuando salta. Si al llegar a casa tu perri-hijo te brinca, dale la espalda e ignóralo. Esto es lo contrario a lo que busca (atención) y le enseñas que no te agrada su comportamiento. Progresivamente comprenderá que al sentarse obtiene tu atención y que al saltar no.
    Otra opción es enseñarle la orden de "bájate": le ordenas que se baje cuando salte y lo recompensas cuando sus cuatro patas toquen el piso.

  • JALAR LA CORREA: Este comportamiento es super común en nuestros perri-hijos, especialmente si no han sido entrenados. Por lo general, si se trata de perros pequeños o medianos, no representa un peligro para nosotros. Pero si el perro es grande, seguramente si lo puede llegar a ser.
    Lo que sucede, es que si tu perro jala y tu tensas la correa, tu perro aprenderá con mucha rapidez a interpretar esa tensión como una señal para avanzar a toda velocidad.
    Jalar la correa no solo es molesto para ti sino que también puede llegar a ser peligroso para tu perro. En el peor de los casos, si él jala la correa repentinamente con fuerza y tu tensas la correa a la vez (igualmente con fuerza), puedes causar lesiones en su cuello o espalda. Si es una raza grande o gigante, podría causarte lesiones e incluso ser difícil de controlar.

    ¿Cómo corregir este comportamiento?
    Lo ideal sería contar con la asesoría de un entrenador canino que te pueda enseñar a ti cómo pasear adecuadamente a tu perri-hijo y evitar que jale su correa. Pero te compartimos algunos consejos claves que te pueden ayudar en esta misión:
    - Cuando estén paseando, permítele que camine con la correa arrastrada y luego levántala: Al hacer esto le das la oportunidad de dirigir el camino por un momento y lo que harás es reducir tu velocidad al caminar para que él se sienta obligado a disminuir la suya también. Cuando lo haya hecho, toma un breve descanso y aprovecha para felicitarlo y darle un delicioso snack de recompensa.
    - Déjalo arrastrar la correa nuevamente, pero llámalo y detente al levantar el otro extremo. Si jala la correa, mantén tu posición sin jalarlo hacia ti. El objetivo es enseñarle a mantener la correa floja al dirigirse hacia ti. Cuando reduzcas la tensión de la correa, llámalo y felicítalo.
    - Si viene hasta ti, debe recibir más elogios y premios. Si se detiene antes de llegar a ti, tensa la correa lo suficiente como para aplicar un poco de fuerza. Inmediatamente llámalo para que regrese de nuevo. Felicítalo a medida que se acerque cada vez más y proporciónale un premio si regresa a ti. Muchos de los perros solo necesitan dos o tres repeticiones para entender que cuando no jalan la correa recibirán premios y felicitaciones.
    -  Cuando tu perri-hijo haya aprendido a acercarse a ti para aflojar la correa, podrás comenzar a retroceder cuando se acerque a ti para mantenerlo en movimiento. Enseguida, gira y camina hacia adelante para que te siga. Si camina de largo, dirígete en otra dirección para que se coloque nuevamente detrás de ti. El objetivo es enseñarle a pasear sin jalar la correa.

    Sesiones de 5 a 15 minutos son más que suficientes al principio, igualmente todo depende de qué tanta atención puede poner tu mascota y su temperamento. En cada sesión, practica como controlar la dirección de tu perro durante intervalos de 30 segundos.
    A algunos perri-hijos les toma más tiempo que a otros aprender a mantener floja la correa. Mantén la paciencia; no jales ni utilices la correa como corrección o castigo. Detente antes de que alguno se sienta frustrado o cansado.
    Después de cada sesión, podrás felicitarlo y dedicar un momento a jugar con la pelota o con lo que más de guste.

  • HIPERACTIVIDAD: Aunque usamos este término para referirnos a una mascota muy inquieta o activa. Clínicamente hablando, es MUY inusual que un animal sea diagnosticado con esta condición.
    Los veterinarios y etólogos hacen un paréntesis en esto ya que coinciden en que la mayoría de los síntomas de hiperactividad son comportamientos específicos de la raza, conductas condicionadas, comportamientos resultantes de la falta de estimulación física o mental, o una combinación.
    Por esa razón, antes de asumir cualquier cosa, siempre es importante entender las condiciones externas e internas en las que se encuentra un perri-hijo para que muestre un comportamiento normal o anormal.
    Como ya sabes, existen muchas cosas que pueden afectar el comportamiento de tu perri-hijo: estar solo por mucho tiempo o ser ignorado; no se ejercita lo suficiente o no ha recibido un entrenamiento de obediencia con técnicas de refuerzo positivo; no brindarle tiempo suficiente de recreación y socialización con el mundo que lo rodea, entre otros.

    Este comportamiento inquieto también puede ser el resultado de un condicionamiento involuntario en donde trataba de llamar tu atención y siempre diste respuesta. O, por el contrario, haber sido castigado por un comportamiento no deseando en lugar de premiar y reconocer el que si era deseado o correcto.
    Si notas que tu perri-hijo es mucho más dócil y tranquilo después de sus paseos de rutina o de haber jugado por un buen rato, es obvio que canalizar su energía a través de la actividad física y mental tiene un efecto positivo en su forma de comportarse.
    Recordemos que una mascota que no satisface sus necesidades diarias de actividad, socialización, estimulación mental y enriquecimiento ambiental y más, podrás tener comportamientos erróneos o inusuales, pero estos son el resultado de no estar cubriendo adecuadamente sus necesidades de desarrollo.

¿Qué puedo hacer por mi perro?

Lo primero que debes hacer es evaluar su estilo de vida y el tuyo para encontrar el punto de equilibro entre sus necesidades y tu disponibilidad.

  1. Si tu agenda es ocupada durante el día y tu perri-hijo requiere actividad física alta, podrías contemplar extender sus horarios de paseos o apoyarte con un paseador canino.

  2. Asegúrate establecer una rutina de ejercicio para que tu perro consuma esa energía extra que pueda tener. Además, puedes complementar los pases con actividades que gusten.

  3. Estimúlalo mentalmente con rompecabezas, juguetes para liberar premios, caminatas al aire libre o en un bosque, natación y otras actividades que permitan que tu perri-hijo conecte con sus instintos.

  4. Enfócate en lo que SÍ quieres reforzar. Es más fácil trabajar el refuerzo positivo que los castigos. Los perros responden mucho mejor y más rápido ante ellos que a los regaños.

  5. Si tienes oportunidad, inscribe a tu perro a clases de obediencia para que pueda trabajar en su comportamiento y concentración.

  6. Ofrécele alimentos nutritivos y adecuados para su tamaño y estilo de vida para evitar intolerancias alimentarias, deficiencias de aminoácidos  y alergias comunes que se presentan en perri-hijos que consumen productos comerciales de baja calidad. 

¡Hasta aquí nuestro blog! Esperamos que haya sido de gran ayuda y que te haya servido para aclarar algunas dudas. A veces es bueno hacer el ejercicio y ser autocríticos en sobre cómo estamos criando y conviviendo con nuestras mascotas. 

Hacer un check-list nos permitirá ver en dónde hay posibles fallas y soluciones para mejorar la calidad de vida de nuestras mascotas y nuestra linda relación con ellos.

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